Solamente cuando se es abuelo u abuela se debería hacer el intento de escribir versos para niños, antes, quizá sea un poco arriesgado. Cuando la rueda de la vida pone frente a tus ojos ese pequeño ser envuelto en pañales y observas con cuidado sus pies diminutos, y sientes la fuerza de su pequeña mano con que aprisiona tu dedo índice, entonces, con un poder de nueve grados, tu corazón se estremece, tu alma revoluciona conmovida y tu mente se rinde reverente ante el Dador de esta pequeña vida, resumen de tantas otras que han pasado y sin embargo tan nueva, tan única, tan indefensa y a la vez tan poderosa en su candor e inocencia.
Ese es el momento cuando apenas empiezas a estar listo para escribir un poema para los bien amados.
Este libro es para esos multicolores seres humanos de mirada luminosa, de fácil sonrisa, que aman hacer cabriolas en el césped, subir, bajar, correr, cantar y, sobre todo, hacer reír a los abuelos.
Es también para los padres que gustosos comparten un tiempo de lectura con sus hijos y por extensión para los maestros a cuyo cargo está impregnar en el alma infantil las cadencias de su lengua materna
Autora: Flor Gutiérrez Álvarez